Pachuca es el campeón de la CONCACAF, derrotó a Chivas en los penales y consiguió otro logro internacional, ahora irá a Japón en diciembre para jugar el Mundial de Clubes, seguramente tendrá una estupenda actuación que borre del recuerdo el ridículo que hizo el América el año pasado, pero desafortunadamente no va Chivas, porque si hubiera posibilidad de que los dos equipos asistieran, seguramente se enfrentarían en la final. Otro aplauso al futbol desplegado por los dos equipos, ojalá todos en México jugaran como ellos, y no sólo me refiero al futbol, sino también a la entrega, al corazón, al deseo de agradar a la gente.
Jesús Martínez debe tener una varita mágica, hace 10 años tomó a un equipo de Segunda División y lo convirtió en el mejor no sólo de México, sino del continente, aunque más que suerte, es trabajo, en entrega y dedicación, ahora sólo resta desearle que siga su racha de éxito y sea campeón en el Mundial de Clubes.
En cuanto a Chivas, hizo todo para llevarse el título, no lo consiguió porque así es el futbol, pero este no debe ser un golpe anímico, debe ser una motivación para buscar el bicampeonato y la Copa Sudamericana, tiene elementos para hacerlo, fue bueno ver a los jóvenes tirando penales con carácter y destreza. No hay más que decir, ojalá fueran los dos al Mundial de Clubes porque seguro dejaban fuera a europeos y sudamericanos para jugar de nuevo una final.