
¿Y ahora qué? ¿Con qué soñar? ¿Cómo recuperar el hambre de títulos, las ansias de victoria, el ímpetu de gol?
Es normal que tras alcanzarse una meta elevada, llegue un claro bajón de rendimiento; esta especie de resaca, comúnmente denominada campionitis, está lastimando al Stuttgart de Pavel Pardo y Ricardo Osorio. Aquel imponente cuadro que fue capaz de adjudicarse la Bundesliga y meterse hasta la final de la Copa germana, parece lejano, aunque haya hecho pocos cambios en su plantel. Salvo por la salida del guardameta Timo Hildebrand o la del ofensivo Marco Streller, los elementos que buscan defender la corona teutona y realizar una decorosa participación en la Champions League, son los mismos que unos meses atrás, más las incorporaciones del suizo Bastürk, el brasileño Ewerthon y el rumano Ciprian Marica.
Sucede que el Bayern Munich fichó de maravilla y está demostrando su superioridad; que el Hertha de Berlín, con múltiples promesas, luce fuerte; que el Schalke sigue desplegando un buen futbol; que Bayer Leverkusen, Hamburgo o Eintracht Francfort, ficharon bien y complican la vida a todo rival: en resumen, la Bundesliga está mucho más competida.
Además, el Stuttgart enfrenta un inmenso desgaste tanto físico como mental al participar en la presente Liga de Campeones.
Los desempeños de Pardo y Osorio, sin lograr la brillantez del año pasado, no son directamente criticados; los dos mantienen aceptables calificaciones de parte de los medios germanos y, simplemente, han caído junto con el resto del Stuttgart en ese letargo; un equipo que, tras seis jornadas, se encuentra mucho más cerca de las posiciones de descenso que de las de gloria.