Tiempo de recapacitar

Se dice que el deporte de un país es fiel reflejo de su sociedad… espero que no sea cierto.

A unos cuantos días de terminar el primer mes del año haga un recuento de las noticias deportivas que más revuelo han causado y podrá percatarse que la gran mayoría son escándalos, chismes, ataques y conflictos. Me parece que tendríamos que propiciar, cada quien desde su trinchera, que nuestro deporte tenga valor por sí mismo y no por el entorno negativo que cada vez es más frecuente.

El retiro de Ana Guevara, el caso de Mariano Lara y la Federación de Atletismo, la infidelidad de Cuauhtémoc Blanco, la Confederación Deportiva Mexicana llamando rateros a los del Comité Olímpico Mexicano, Jorge Vergara y sus desplegados, Ricardo Ferreti y sus ataques, Néstor De la Torre y su defensa… basta. Corremos el riesgo de que la información deportiva se asemeje cada vez más a la información de espectáculos, donde ya no se hace una valoración de la tesitura de un cantante o la sensibilidad de un actor en el escenario o la pantalla, sino con quien anda, qué consume o a quién le pegó.

Y nótese que insisto en que las culpas son compartidas, desde el atleta que no se prepara a conciencia o no asume, con el ejemplo, su posición como figura a seguir por la juventud, o el entrenador que no se capacita correctamente, o el dirigente que no cumple con las funciones para las cuales fue designado, o el periodista que elige el escándalo y el amarillismo para hacerse notar, o el aficionado que solapa dichos comportamientos o se mantiene indiferente a ellos. Todos, en mayor o menor medida, podemos intentar hacer la diferencia.

El panorama del deporte nacional rumbo a Beijing es sombrío, y a eso súmele que ya no contaremos con la Guevara, que ganara o perdiera al menos fungiría como líder moral de la delegación. La famosa “gente de pantalón largo”, que es lo mismo que la estructura deportiva, está muy ocupada en tapar baches propios y heredados y poco tiempo queda para sentarse a planear. El futbol y nuestra Selección Nacional, la que muchos quieren ver perder solamente porque Hugo Sánchez la dirige. Y así muchos ejemplos.

Quizá suene a utopía, o a sueño guajiro, como quiera llamarle, pero es tiempo de que jalemos parejo y podamos sentirnos orgullosos de nuestro deporte. Le invito a que comparta su opinión.

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