Claro que no debe ser fácil estar en los zapatos de Daniel Brailovsky y Ricardo Ferretti, y más en este momento en que tienen el agua hasta el cuello y con un partido tan determinante en puerta. La responsabilidad de dirigir a equipos tan importantes tiene sus privilegios y también sus consecuencias. Hoy viven situaciones difíciles, tensas, sin importar que el torneo apenas cumplirá su tercera jornada.
La expectación que causó la contratación del “Ruso” como estratega del América hace unos meses ya fue eclipsada por la serie de sucesos desafortunados que incluyen la eliminación en el Apertura 2007 ante Monarcas, el subcampeonato en la Copa Sudamericana ante el mundialmente desconocido Arsenal de Sarandí y el tibio, casi gélido, arranque del Clausura 2008 con el empate ante Puebla de local y la derrota en Chiapas, luego de las promesas de pretemporada de jugar espectacularmente.
Por si eso no fuera poco, las lesiones de Insúa y López, un refuerzo que no llega y la impaciencia de público y prensa, hacen todavía la situación más difícil. Entre tanta oscuridad llegó como luz el apoyo del presidente Guillermo Cañedo, quien aseguró que está firme en el cargo, ¿será?
El “Tuca” no canta victoria. La decisión polémica de mandar al Interliga a un plantel lleno de jóvenes para realizar la pretemporada en México con los titulares no ha rendido frutos. A eso súmele un año más de no ganarle a las Chivas en Guadalajara (se acerca peligrosamente a las tres décadas) con el molesto desplegado incluido, el perder nuevamente con el Atlante y, como la cereza en el pastel, la sanción de 121 mil pesos por comparar a Jorge Vergara con Huicho Domínguez. Ciertamente su momento no parece tan desesperado como su homólogo americanista, pero una tercera derrota consecutiva calaría profundamente en la piel puma, y más por tratarse de los azulcremas.
Lo bueno es que ninguno de sus apellidos empieza con M, pero Brailovsky y Ferreti no pueden basar toda su seguridad en el banquillo en no compartir la inicial con Menotti, Mizrahi y Mohamed, quienes por diferentes motivos dejaron su cargo muy temprano. Pero es cierto que no podrán sustraerse del hecho de que el diablo anda suelto entre los directores técnicos en este joven Clausura 2008.
El escenario es difícil para ambos, responsables de dos equipos de enorme convocatoria, popularidad, historia y, por lo mismo, exigencias. ¿Quien lleva las de perder este Domingo a las 3:30 de la tarde en el Azteca? Lo invito a participar con su opinión.