
El Superliga 2008 ha concluido para el futbol mexicano, y es que los dos clubes que más lejos llegaron se quedaron estancados en las semifinales, Atlante y Pachuca cedieron el título a conjuntos de Estados Unidos, tras caer ante New England Revolution y Houston Dynamo, respectivamente.
Las mesas de debates siempre colocaron al futbol mexicano por arriba del estadounidense, admitiendo un crecimiento en el balompié del ‘vecino del norte’, pero esta vez en la cancha quedó demostrado que el orden y funcionamiento fueron mejores que los de los equipos de México y el presente marca una superioridad de su parte.
Ambos cayeron por un gol, pero tanto Atlante como Pachuca no sólo dejaron que ganara el futbol, también la envidia, el coraje y el desconocimiento a perder dignamente. Al final de sus respectivos partidos se involucraron en conatos de bronca, no se dejó ni buen futbol ni una buena imagen, es decir, no se supo perder.
Así, la pregunta es la siguiente: ¿El futbol de Estados Unidos nos ha alcanzado en nivel y estrategia?, ¿qué le hizo falta a los conjuntos mexicanos para refrendar un título que parecía ‘tricolor’ o al menos tener a uno de los nuestros en la final?